Y la solución es....

Pues Mafalda ha sido muy rápida. La verdad es que he quedado muy sorprendida, porque sin el bigotillo, los polvos de arroz y el guaterprús en los ojos, para muchos puede ser irreconocible. Miles de veces me ha pasado de enseñar una foto de Charlie Chaplin sin maquillaje, tal cual a amigos y familiares y que me digan: 'No tengo ni idea de quien es'. Y es que la verdad, el caballero cambia con su caracterización lo que no está escrito. ¿Queréis un alemento para reconocerlo rápidamente? su sonrisa. Su dentadura es inconfundible, muy característica, y, generalmente, es facil reconocerlo sin su disfraz por ello. La misma foto de Avedon es la prueba.
Empezaré hablando de esta foto. Se la hizo R. Avedon, como ya he dicho antes, el último día que pasó en América. En la fotografía, Chaplin se coloca con los dedos de las manos unos imaginarios cuernos, signo de que en la época, él era como la viva encarnación del demonio: ese pecador comunista que perdía la cabeza ante la primera falda que pasaba por delante de él (faldas muy jóvenes, habría que añadir). Charlie tuvo que huír del país que tan bien lo acogió en un principio, cuando veían en él a la gallina de los huevos de oro, cuando toda su reputación cayó por los suelos por ser acusado de comunista. La caza de brujas fue un acontecimiento que caló hondo en Hollywood, uno de los sectores más afectados por ella. Digamos que el sector hollywoodiense era un modelo a seguir para la población, y en los últimos años habían caído en una especie de espiral de vicio y degradación. Nótese el tono irónico de esta frase, porque cuando me refiero a 'vicio y degradación', ello son cosas como divorcios, parejas que vivían juntos sin estar casados... cierto es que había casos más extremos, como la acusación de asesinato que le impusieron a Roscoe Arbuckle, famoso cómico pareja de Buster Keaton en elgunas producciones (que luego fue desestimada, lo cual no impidió que su carrera se truncara) o los casos de muertes por sobredosis de cocaína.
El caso es que las sospechas sobre Chaplin venían desde su juventud, desde que no consideró necesario alistarse en el ejército para combatir en la 2ª guerra mundial, porque veía que era más útil fuera de él, recaudando dinero con la campaña de Bonos Liberty (y, en realidad, mucho más útil sí que fue, pues en el ejército nunca podría ser admitido debido a su baja estatura). Con los años, las sospechas fueron cada vez a más, sobre todo cuando se mostraba como un hombre tolerante, que estaba a favor de los derechos humanos, de la igualdad de todos los hombres y demás. Charles Chaplin es un hombre admirado por mi precisamente por eso, por ser alguien entero, genial, incomparable, que se exilió negándose a continuar con su exitosa carrera porque estaba harto, porque Hollywood había decaído, y la hermosa era del cine clásico había pasado. En sus películas, siempre optó por hacer lo que mejor sabía: defender a los más desfavorecidos y hablar por la esperanza, por la fe en el ser humano, fe que nunca intentó perder.

El Gran Dictador, por ejemplo, fue una de sus películas más controvertidas. Una sátira y una crítica total a los régimenes totalitaristas, pero especialmente al de Hítler, persona a la que el tenía una tiña especial. Le tengo mucho cariño a esta película, porque fue la primera que vi de él y con la que empezó mi admiración por su tesón y su trabajo; pero además porque he tenido que hacer un trabajo sobre ella. Os diré que nunca había hecho un trabajo tan apasionante y que me llenara tanto.
Una de mis escenas favoritas: el sublime final; Charlie nos habla a todos, nos pide que no perdamos la fe en la humanidad, que nos unamos, porque sólo así podremos vencer las injusticias. El gran actor que es lo demuestra constantemente, pues con tanta facilidad hace papeles con los que te partes de risa, como con los que se te puede escapar facilmente alguna lagrimilla, con los que te remueve interiormente, te conmueve, te hace pensar... es sublime como mezcla esto en sus películas, sobre todo en sus largos. ¿Un ejemplo? Pues, aparte de El gran dictador, Candilejas (bastante más dramática), Monsieur Verdoux o Luces de ciudad, mi preferida, que cuenta para mí con uno de los finales más bellos de toda la historia del celuloide.
http://es.youtube.com/watch?v=3cFTJ9q5ztk&feature=related
Es tremenda esta escena... me encanta como cambia totalmente de registro, como ya no es ninguno de los dos personajes que interpreta en la película, sino que es un tercero, es, simplemete, él mismo, que habla a quien esté al otro lado de la pantalla, a quien quiera oirlo... preparad los kleenex. Y por favor, si nunca habéis visto esta película, vedla, que es impresionante.
Sin más, me despido. Espero que mi primera entrada sobre un tema que de verdad me apasiona (el cine, y Chaplin), os haya gustado :)