Desde la antiguedad, la risa y su contrario, la seriedad, han sido motivo de controversia entre artistas, retratados y demás. Con deciros que el filósofo Joseph Addisson le tenía una gran tirria a un retrato en piedra que se le había hecho a un filósofo de la antiguedad (Descartes o Demócrito?? No lo recuerdo en este momento...) porque esbozaba una sonrisa. El amigo Addison argumentaba que la supuesta 'sonrisa inteligente' que se le había asignado al filósofo en cuestión, con el paso de los años se había convertido en una sonrisa patética y bobalicona, que no hacía más que ridiculizar a su propietario, lo hacía parecer un soberano estúpido. La sonrisa no había manera de quitarla de la cara de la escultura, así que su propietario fue condenado a tener cara de tonto (según Addison) de por vida.
En cuanto a este tema, he de decir que hay un pintor que me encanta y que fue, precisamente, el autor de este curioso tratado sobre la risa: Hogarth. Él usaba la risa de ambas maneras:
Tanto pintándola, como ocurre con este precioso cuadro: 'La vendedora de quisquillas', que representa a una jóven pueblerina de semblante alegre y de soberano movimiento en sus ropajes, algo que nuestro autor ha conseguido a base de pinceladas y colores cálidos y movidos. (Incluso la bandeja que tiene la jóven sobre la cabeza, así como su gracioso sombrerillo parecen moverse y desdibujarse por ese mismo movimiento).... 
... como provocándola, y es que en Hogarth tenemos a uno de los primeros caricaturistas de la historia. Satírico hasta la médula, la vida política así como la social, se encuentran retratadas en sus múltiples viñetas, que hacían las delicias de los lectores franceses.
Interesado también por el teatro, fue famoso por sus series de cuadros, abordando un tema en cuestión del que pintaba varias escenas. Todos impregnados, por supuesto, de sátira y de ácidas bromas que atacaban incluso a veces directamente a las figuras más poderosas de la sociedad francesa. También juega con temas picarones, incluso sexuales, inclyendo mensajes eróticos completamente explícitos en sus obras, los cuales sólo descubrían los más avispados. Ello le ahorró innumerables críticas.
Y para muestra, os dejo una de sus obras, en las que el mensaje erótico-festivo está bastante claro y no es difícil de encontrar. ¿Quien se atreve a averiguarlo?

Bueno, esta es la imágen. Pertenece a la serie 'Matrimonio a la moda', y representa a un hombre que está agonizando, cayendo al suelo, tras batirse en duelo con el amante de su mujer, que es el hombre que sale, medio desnudo, por la ventana, en un segundo plano.
Peeeeero... mis queridos bloggers... hay algo más. ¿No notáis nada raro en ninguna parte del cuadro? Buscad, buscad... mañana daré la respuesta :).
Por cierto, por si la resolución de la imágen es baja (que lo es, bastante) y no podéis distinguir biien todos los elementos del cuadro, podeis acudir aquí para verla en todo su esplendor.
¡Un saludo! y... reid mucho :). Y al menos, si no podeis reir, ¡Intentad sonreir!