Ante todo, muchísimas gracias a todos por el interés por este blog, por pasaros siempre que actualizo y por comentarme cosas tan estupendas. Muchas gracias!
Bueno, y ahora, al lío. Hoy vamos a hablar de la geometría, y es que este es un tema bastante espinoso. Normalmente, cuando nos enfrentamos a un cuadro, sea por formación cultural, sea por cualquier otro cliché, siempre intentamos que nos diga algo. Un cuadro, para la mayoría de las personas, tiene que expresar algún sentimiento del artista, porque, si no, no es una obra de arte. Durante el movimiento artístico dado en EEUU en los años '70, la Abstracción Postpictórica, muchos autores tomaron consciencia de que esto no tenía por qué ser así. Estaban hartos de que los cuadros fueran simple expresión de las ideas de una persona, algo que no estaba al alcance de la contemplación de todo el mundo, pus los cuadros llegaron a ser tan íntimos y personales, que era imposible el entendimiento entre obra y espectador. Esto pasó con obras como las de Jackson Pollock, en las que su universo personal se encontraba tan patente que ha sido desde siempre (y seguro que muchos de vosotros habréis oído a personas criticar su obra y a entonar el famoso 'eso lo hago yo') uno de los pintores más incomprendidos. Otros artistas en los que se da este fenómeno son Tomlin o Twombly, del cual, este último, incluso los motivos que aparecían en sus pinturas llegaron a llamarse 'escritura hermética', por la imposibilidad de ser entendidos o descifrados; para muestra, su pintura: Roma, consistente en simbolos, manchas y trazos.
La respuesta a todo esto llegó de mano de los pintores de la Abstracción Postpictótica, movimiento consistente en la explotación de las características más primarias del arte: el color, las formas, las texturas... el arte ya no es arte por expresar un complicado mundo interior, sino que lo es por jugar con texturas, con volúmenes, con contrastes entre colores... busca sorprender y deleitar al ojo humano con sus miles de posibilidades y dando lugar, como no, a obras sin tanta profundidad pero, al fin y al cabo, hermosas y agradables a la vista. Las formas geométricas van a ser un auténtico hit para los pintores, que explorarán sus características hasta el infinito.

Por ejemplo,
Josef Albers y sus homenajes a la figura del cuadrado ('
Homenaje al cuadro curioso', sobre estas líneas), donde juega con volúmenes y colores complementarios. Por cierto, recientemente he leido en un diaro digital ('La Vanguardia') que la prestigiosa firma Hermès ha decidido homenajear a Albers incluyendo en su nueva linea de costura unos pañuelos con las obras de este pintor. ¡Bravo por ellos!
Aquí arriba, otro ejemplo: Morris Louis. Os sonará esta obra de ser la cabecera de mi blog, y es que me parece exquisita. 'KSI', que así se llama, consiste simplemente en dejar que regueros de pintura chorreen desde la parte superior hasta la inferior del cuadro, utilizando también el mismo lienzo como material pictórico, explotando sus características y su color blanquecino para que contraste con los colores de los regueros, estratégicamente colocados unos al lado de otros, de manera que los más brillantes se coloquen al lado de los más opacos y el ojo realice automáticamente un efecto de luminosidad en toda la obra. ¿No es fantástico?